Año 1 · Volver al origen para comenzar de verdad
¡Hola, Terrícola!
Si leíste el artículo del Año 9, recordarás que mi mami siempre me decía: “Échale ciencia… y ahora échale consciencia.”
Esa frase es el motor de Nuestra Tierra Cosmética y hoy, en este nuevo comienzo, cobra más sentido que nunca.
Estamos iniciando el 2026 y, con él, un nuevo ciclo numerológico de nueve años. Es el Año 1: el año de los comienzos, del liderazgo y de la acción consciente.
Pero ojo, querido Terrícola, este no es un “1” cualquiera.
Si sumamos los dígitos de 2026 (2 + 0 + 2 + 6), el resultado es 10, que se reduce a 1.
El 1 nos empuja hacia adelante, pero el 10, su cifra madre, nos susurra algo distinto: “Regresa al origen, a las raíces...”
Y aquí todo empieza a tomar sentido. Porque el slogan de Nuestra Tierra Cosmética es justo: “Regresa al origen, a lo real, a lo natural.”
Y este año, nuestra colección Ópalo Renacer va directo al origen: la célula. Porque para renovar la piel, primero hay que renovar la energía desde su unidad más básica.
Este Año 1 viene acompañado de una vibración que nos pide volver al origen en todos los sentidos, pero esta vez si queremos que todo salga como lo deseamos y no como lo tememos debemos hacerlo en consciencia.
En el artículo anterior te contaba que cada año tiene una vibración distinta; el 1 habla de inicio, identidad, decisiones y nuevos comienzos. Y sí, 2026 trae esa vibración base de inicio.
Pero tal vez has sentido —o sentirás— que el arranque no es inmediato. Que algo todavía se está acomodando.
Y no es tu imaginación. La energía madre (el 10) nos obliga a hacer cierres conscientes para poder iniciar el nuevo ciclo con responsabilidad.
La energía del Año 1 se asentará mejor a partir del 20 de febrero, porque el calendario que llevamos es una cosa, pero los ritmos que organizan la energía colectiva son otros: el solar, el zodiacal y el planetario.
Alrededor del 19–20 de febrero, el Sol ingresa a Piscis, el último signo del zodiaco, activando un periodo de cierre, integración y preparación interna.
Por eso enero y parte de febrero suelen sentirse como una transición inestable. Como si no estuviéramos ni aquí ni allá.
El año astrológico comienza cuando el Sol entra en Aries (alrededor del 20–21 de marzo), y aquí viene lo importante:
Para que Aries pueda arrancar con fuerza, Piscis debe terminar bien su trabajo.
Si no hay cierre, la acción se vuelve impulsiva o confusa. Es como en un proceso celular: primero se reorganiza el material interno y después ocurre el cambio afuera. La vida no rompe sus propios ciclos. Los respeta. (Otra vez: biología y astrología diciendo exactamente lo mismo.)
He notado que el error que la mayoría comete al entrar a un nuevo ciclo energético es intentar hacerlo con la energía del ciclo anterior.
Y eso genera:
Bloqueo
Estancamiento
Confusión
Repetición de patrones
Falta de claridad
Esto es clave porque el Año 1 demanda CLARIDAD y ASERTIVIDAD. Dos “cositas” que no son opcionales pues todo lo que sembremos en este nuevo ciclo será precursor de lo que luego cosecharemos.
Este año no es pasivo, exige un rol activo y mucha consciencia.
Te cuento algo personal. Hace unos diez años empecé a estudiar con María José Flaqué de Mujer Holística y, si tuviera que elegir una sola frase de todas sus enseñanzas, sería esta:
“Todo pasa por ti, para ti y a través de ti.”
Comprender esta frase me ha tomado una década…y aún sigo trabajando en ella. Pero su poder es inmenso, y quiero compartirlo contigo porque es fácil decir: “Debes tener claridad y asertividad.” Lo complejo es encontrarlas dentro del ruido que a veces nos habita.
Y ese ruido existe porque, para saber qué quieres, primero necesitas saber quién eres.
Y entonces aparece la pregunta fundamental:
¿Quién eres cuando dices “Yo soy”?
Muchas veces, el “yo soy” que conocemos no es real. Es solo un constructo que mezcla:
lo que fueron nuestros ancestros
(impulso energético de base, ADN, tradición, inercia)
lo que nos dijeron que teníamos que ser
(programación recibida)
lo que aprendimos que era “bueno”, “exitoso” o “apropiado”
(y que termina construyendo el EGO)
lo que reprimimos: LA SOMBRA
El ego no es ni amigo ni enemigo. Es un sistema de protección que se forma desde los primeros momentos de la vida.
Algunos autores lo llaman "el principio de realidad", porque desde el ego vemos la vida, el mundo y a las personas. Pero el ego no es nuestro verdadero yo: son solo unas gafas que nos pusimos, muchas veces sin darnos cuenta.
Conocer nuestro ego y aprender a gestionarlo nos permite dejar de actuar en automático y empezar a elegir cómo responder, a ver con mayor claridad.
Cuando vivimos dominados por el ego, la realidad se distorsiona. Y a veces, de forma muy macabra. Porque el ego no ve la realidad como es, la interpreta a su manera.
Y luego está la sombra. La sombra es lo que negamos que somos. Nuestra parte oscura, sí… pero también real y poderosa porque: Hay mucha luz en la sombra.
La sombra contiene aspectos inconscientes de nuestra personalidad que no se integraron al Yo.
Ahí viven: habilidades, dones y potencialidades que no desarrollamos porque no nos permitimos reconocerlas.
Y más allá del ego y la sombra existe algo más profundo: el YO SOY verdadero. El alma.
Esa energía única, auténtica e irrepetible que nos conecta con el espíritu, con el universo entero, con el todo 🌟.
Pero a veces no la escuchamos, porque el ruido del ego y el peso de la sombra ahogan su susurro.
Todo lo anterior es importante tanto en la Ciencia como en la Consciencia porque la frase “Todo pasa por ti, para ti y a través de ti” no es solo espiritual.
Desde la ciencia, sabemos que:
el cuerpo responde a estímulos internos y externos,
la biología se adapta a lo que pensamos, sentimos y repetimos,
la célula memoriza, responde y se reorganiza según el entorno.
Desde la consciencia, entendemos que:
la energía sigue a la atención,
lo que no se integra se repite,
y lo que se hace consciente, se transforma.
Ambas miradas dicen lo mismo con lenguajes distintos:
No somos víctimas del proceso, somos parte activa de el.
Y por eso, este Año 1 nos invita a asumir el poder de crear con claridad, desde el origen, desde la verdad, desde el alma.
El método “Busesco” para alcanzar el YO SOY (sí, así le digo)
En este artículo quiero compartirte el método que yo uso. Lo llamo, medio en broma y medio en serio, el método Busesco.
Consta de tres pasos.
1. Conocer la naturaleza humana
Para que una fórmula funcione, primero tengo que conocer la naturaleza exacta de los ingredientes: sus componentes químicos, cómo se mezclan, cómo funcionan, cómo interactúan con otros activos, qué reacciones pueden generar y qué forma cosmética quiero lograr. Además, tengo que tener muy claro el objetivo que busco.
En la vida sucede exactamente lo mismo. Y yo diría que en cualquier trabajo.
Conocer la naturaleza humana es fundamental porque, aunque cada persona es única e irrepetible, no somos una hoja en blanco.
Compartimos una base común: somos humanos, somos mamíferos y somos terrícolas.
Eso implica que respondemos a principios:
Químicos: hormonas, neurotransmisores, metabolismo, bioquímica del estrés y del placer.
Físicos: ritmos, ciclos, energía, movimiento, causa y efecto.
Biológicos: supervivencia, adaptación, homeostasis, reproducción, reparación.
Psicológicos: emoción, apego, miedo, aprendizaje, memoria, conducta.
Ignorar estos principios no los elimina. Así como ignorar la química no impide que una fórmula falle, ignorar la naturaleza humana no evita que una situación colapse, se repita o nos enferme.
Muchas veces creemos que los problemas son espirituales o de “mala suerte”, cuando en realidad estamos atropellando leyes básicas de funcionamiento humano.
Por eso, el primer paso no es juzgar ni culpar, es comprender cómo funcionamos. Solo cuando entendemos la naturaleza humana podemos dejar de luchar contra ella y empezar a trabajar a favor.
2. Conocer la naturaleza de uno mismo
Sí, eres humano, mamífero y terrícola pero no eres solo biología.
Eres una mezcla de ego, sombra y alma, y cada una de estas partes emite energía distinta.
El universo no habla español. No interpreta intenciones, discursos ni excusas. Responde a frecuencias, coherencia y movimiento energético.
El ego emite la energía de la supervivencia, del control, del miedo o del deseo de validación.
La sombra emite la energía de lo reprimido, de lo no integrado, de lo que busca salida.
El alma emite una energía más clara, coherente y alineada con lo que verdaderamente somos.
Cuando no distinguimos qué parte está operando, nuestra señal energética se vuelve confusa y contradictoria.
Pedimos una cosa con palabras, pero emitimos otra con nuestra energía. Y el universo responde a lo que emitimos, no a lo que decimos que queremos.
Por eso, discernir qué es ego y qué es sombra no es un ejercicio psicológico abstracto, es una necesidad práctica porque nos permite bajar el ruido interno, ordenar la señal y escuchar al alma, que es la única parte capaz de emitir una frecuencia congruente.
Cuando ego, sombra y alma empiezan a alinearse, la vida deja de sentirse en lucha constante y comienza a responder con mayor claridad.
3. Dejar de jugar al autoengaño
Este es el más difícil. Porque el ego se resiste y estamos acostumbrados a ocultar la sombra. Vivimos en el “sí, pero…”.
Ejemplo de la vida real:
“Siempre tengo problemas con mi pareja porque es celoso, ausente, violento, inmaduro, infiel…”
— “Sí, pero lo amo.”
— “Sí, pero ya va a cambiar.”
— “Sí, pero no es tan grave.”
La situación se repite. El malestar continúa. La dinámica no cambia. Eso es autoengaño. No porque la otra persona no tenga responsabilidad, sino porque seguimos eligiendo el mismo escenario esperando un resultado distinto.
Ahora, ejemplo cosmético (porque aquí hablamos claro):
Compramos un producto despigmentante. No funciona como esperamos.
El experto explica:
Cuando consumimos azúcares o carbohidratos simples,
hay picos de glucosa, inflamación y estrés oxidativo
que dañan la capacidad de regeneración de la piel.
Y respondemos:
— “Sí… pero el producto no funciona.”
Seguimos comiendo igual. Seguimos exigiendo resultados distintos. Seguimos jugando al autoengaño.
El patrón es el mismo en el amor, en el cuerpo y en la vida.
El ego quiere tener razón.
La sombra no quiere ser vista.
Y el alma… espera a que seamos honestos.
Dejar el autoengaño es dejar de mentirnos porque cuando somos brutalmente honestos con nosotros mismos, aunque duela, recuperamos el poder, comprendemos que efectivamente:
“Todo pasa por ti, para ti y a través de ti.”
Cuando dejamos de auto engañarnos empezamos a comprender. Comprendemos que el aquí y el ahora es tal cual es porque nosotros lo construimos. Y sí, ese momento puede ser un mazazo en la cabeza un: “Chale… esto me lo hice yo mismo.”
Pero después de la resaca emocional viene el poder. Porque así como pudimos crear esta realidad, podemos descrearla y crear otra.
Y ahí… sucede la magia.
Puedes creer o no en la numerología y en la astrología pero un año nuevo es siempre buen pretexto para recomenzar y practicar mi súper método 😉 o cualquier otro porque caminos hay millones y “todos llevan a roma”.
Un año nuevo sea o no sea año 1 te da la oportunidad de reflexionar; desde Diciembre con tanta publicidad e información alrededor empezamos a ponernos reflexivos y de pronto nos dura todo enero pero lo malo es que para Febrero ya se nos olvidó todo y ya empezaos a dejarnos ir en automático.
No tengo una prueba científica de las vibraciones del año, elijo creer en ellas como una ruta tan válida como cualquier otra, pero al margen de las mismas mi invitación para ti es:
¿Y qué tal si este año rompemos la tradición de irnos en automático y reflexionamos un poquitico más para crear y crearnos una realidad bien linda?
Me encanta pensar que si mucha, mucha gente hace lo mismo poco a poco lograríamos una masa crítica y este mundo empezaría a ser cada vez mejor, pero es solo una invitación no una obligación.
Por mi parte te estaré entregando materiales, recursos y herramientas para este ciclo, si nos sigues en redes o en el boletín tendrás este material, pero el trabajo es tuyo y la decisión de hacerlo o no también porque tienes el derecho divino y animal de seguir tu ruta, creer y crear tu propio camino.
Yo estaré por acá entre fórmulas, activos, hierbas, cuarzos e ideas locas porque es mi YO SOY ¿Quién es el tuyo? 😉
Con amor BU.